Sara llegó a la perrera en septiembre de 2026, con unos cinco años, en un estado realmente desgarrador.
Nos dijeron que Sara tenía la costumbre de escaparse, y así fue como finalmente acabó en la perrera. Pero cuando llegó, quedó claro que tenía problemas mucho más graves que el simple hecho de ser una perra a la que le gustaba escaparse.
Tenía la piel extremadamente seca y dolorida, y era evidente que sentía dolor. Tenía las orejas, la nariz y la delicada piel alrededor de los ojos sangrando. Verla en esas condiciones fue realmente difícil. No puedes evitar preguntarte cómo una perrita puede llegar a un punto en el que está sufriendo tanto y necesita desesperadamente atención veterinaria.
Las pruebas de Sara han dado positivo en Leishmania y ya ha comenzado el tratamiento. Esperamos de todo corazón que, con la medicación adecuada, los cuidados necesarios y mucho tiempo, su cuerpo pueda empezar a recuperarse y pronto se sienta mucho más cómoda.
Por ahora, Sara necesita paciencia, cariño y el tratamiento médico que ha necesitado durante demasiado tiempo. Detrás de su aspecto cansado y dolorido hay una perrita de cinco años que merece sentirse segura, cuidada y querida.
Pobre Sara. De verdad esperamos que este sea el comienzo de una etapa mucho mejor en su vida.